Secretaría de Cultura y Deporte

San Miguel Ixtapan

Exploración arqueológica

Las primeras noticias de la zona arqueológica se remontan a 1985 cuando el INAH interviene el sitio arqueológico para dar protección a un afloramiento de roca conocido como “La Maqueta” colocando una malla perimetral para resguardar este monumento arqueológico.

A partir del año 1991, el Estado de México a través de la Subdirección de Rescate y Conservación retomó la investigación de esta zona de monumentos arqueológicos, llevando a cabo varias temporadas de campo en las que, como un primer objetivo se mejoró la protección de la maqueta, realizando excavaciones en su alrededor para determinar su cronología y asociación cultural.

Se inició además con la exploración arqueológica de algunas de las estructuras arquitectónicas como un juego de pelota, edificios con habitaciones y recintos ceremoniales, así como un patio hundido que destaca como un elemento de arquitectura particular de esta área.

Como parte de la exploración, en el año de 1993 se construyó el museo de sitio para resguardar los objetos arqueológicos recuperados en las excavaciones y se abrió a la visita pública parte de la zona de monumentos arqueológicos.

Importancia arqueológica

Toponimia

El vocablo “Ixtapan” en lengua Náhuatl se forma por dos palabras: “Iztatl”, que quiere decir “sal” y “pan” que indica un lugar, por lo que la traducción de Ixtapan puede traducirse como “Lugar de Sal”. Durante siglos, los habitantes de San Miguel Ixtapan se dedicaron a la producción de sal en las salinas cercanas. Esta práctica se conserva en la actualidad, como un método artesanal de producción que cubre las necesidades locales de la población y algunos tianguis cercanos.

Cronología y poblamiento

La importancia del sitio arqueológico debido a la explotación de la sal ha facilitado la identificación de etapas de ocupación desde periodos tan tempranos como el preclásico, con objetos arqueológicos fechados por su similitud con materiales de Guerrero, hacia el año 200 antes de Cristo.

Además de lo anterior se localizaron evidencias arqueológicas de estilo Teotihuacano que indican una continuidad de población en este sitio para el periodo clásico alrededor del año 400-550 después de Cristo. Algunos objetos materiales de tradición Matlatzinca marcan la continuidad de la población durante el periodo epiclásico identificado para San Miguel Ixtapan hacia los años 900-1100 después de Cristo.

La etapa más tardía de ocupación del sitio corresponde con el posclásico, de 1200 a 1521 después de Cristo; momento en el que se encuentra presente la cultura Nahua o Azteca, además de evidencias materiales de objetos procedentes de la cuenca del Río Balsas en el Estado de Guerrero (cerámica estilo Balsas), y la zona colindante del actual Michoacán con objetos cerámicos decorados al negativo así como pipas de barro.

La ocupación de la zona arqueológica por parte del grupo Nahua se da sobre las etapas anteriores al momento en que parte de estas construcciones han sido abandonadas y se encuentran prácticamente derrumbadas; sobre el derrumbe de estas áreas los mexicas construyen casas sencillas y reutilizan pisos y patios.

La importancia de la producción salinera en este sitio arqueológico se mantuvo hasta la época colonial, ya que estas salinas se convirtieron en el principal abastecedor de sal para las minas de Temascaltepec durante la explotación minera de este lugar.

La ocupación de esta región continuó con los actuales habitantes de San Miguel Ixtapan ya que esta población se desarrolló y creció encima de las antiguas ruinas del pueblo prehispánico, continuando con la tradición cultural de los antiguos habitantes.

Descripción del sitio

Uno de los elementos arqueológicos más conocidos de esta región es la llamada “maqueta”. Se trata de una roca de aproximadamente 4 metros de largo por 3 metros de ancho sobre la que se tallaron representaciones de elementos arquitectónicos como templos piramidales, una casa y numerosos juegos de pelota; lo que llevó a plantear que esta roca tallada fuese entendida como la maqueta de una ciudad prehispánica.

La exploración arqueológica alrededor de la maqueta permitió encontrar varios entierros acompañados de ofrendas funerarias con vasijas y objetos lo cual puede indicar que esta maqueta es una representación idealizada de templos y juegos de pelota en los que se colocaban ofrendas en algunas fechas especiales ya que algunas de las representaciones de templos piramidales tienen en su parte superior una oquedad que probablemente haya servido para depositar elementos de ofrenda.

La antigua ciudad de San Miguel Ixtapan contó con una cancha para el juego de pelota, esta es la segunda estructura de este tipo que se localiza en el Estado de México. Tiene forma de I y así como la de Teotenango, es una cancha hundida, de dimensiones menores. En el lado sur, la cancha tiene como parte de su construcción una plataforma de tres metros de altura que al igual que el juego de pelota fue explorada, encontrando una serie de muros adosados correspondientes al menos a tres etapas de ocupación de la zona arqueológica.

En la parte alta de esta plataforma se hizo uno de los hallazgos relevantes del sitio, ya que se encontró el entierro de un personaje infantil que estaba acompañado por una importante ofrenda de ornamentos que hacían evidente su importancia dentro de la escala social de la antigua ciudad. La ofrenda estaba formada por collares con cientos de cuentas de concha marina, combinados con pequeñas mascarillas de cobre que representan personas con tocados, contaba también con adornos para el labio inferior, llamados bezotes, que estaban manufacturados en cristal de roca.

El juego de pelota está limitado en su lado oriente por una estructura piramidal que cuenta con una escalinata remetida en el cuerpo de la pirámide; toda la estructura no fue explorada ampliamente debido a la presencia de un árbol de tamarindo que crece en su lado sur dificultando la exploración.

Hacia el oriente de este montículo con el árbol de Tamarindo se descubrió una calzada o calle empedrada, flanqueada por dos muros con una escalinata monumental. Esta calle empedrada parece ser uno de los accesos que habrían tenido los antiguos pobladores de esta ciudad para tener acceso al área ceremonial del juego de pelota y la plataforma adosada.

El montículo del lado sur del sitio es una de las estructuras exploradas que permitió la recuperación de una mayor cantidad de objetos arqueológicos, es una de las estructuras arquitectónicas más grandes del lugar ya que se extiende al otro lado de la calle donde se une con otro montículo que no ha sido explorado.

En el nivel más alto del montículo del lado sur, se descubrieron una serie de pequeños cuartos utilizados como habitación, probablemente de un sacerdote encargado del cuidado de este espacio, ya que entre los escombros del lugar se localizaron varias representaciones de una deidad que porta un antifaz, así como objetos de uso doméstico que se encontraban en torno al fogón de la casa, todo esto cubierto por el techo de la casa que colapsó al ser incendiado el lugar.

En el nivel más bajo del mismo montículo se descubrió un pequeño cuarto de aproximadamente tres por tres metros, en el que se encontró un montón de mezcla de cal y arena que ocupaba la parte central del recinto y cubría intencionalmente un gran número de objetos arqueológicos. Los objetos más grandes resultaron ser dos lápidas de piedra verdosa que tienen talladas representaciones geométricas de rectángulos y cuadrados muy similares a las que se encuentran en el atrio de la iglesia de San Miguel Ixtapan.

Entre estas dos lápidas se encontraron dos esculturas con representaciones humanas con los brazos cruzados sobre el pecho, muy comunes en esta zona arqueológica, una de ellas representando a una mujer con una protuberancia el en vientre y la otra representando a un personaje masculino en el frente, mientras que en el reverso de la escultura tallaron la representación del dios de la lluvia. Ambas esculturas hacen plantear que este recinto fue utilizado como un lugar para la realización de rituales relacionados con las deidades del agua y la lluvia.

En la parte posterior de las lápidas mencionadas se encontró un depósito semicircular en el que se descubrieron más de cuarenta esculturas talladas algunas con gran maestría sobre piedra verde y algunas otras, talladas de manera burda sobre bloques de basalto poroso y tezontle estas esculturas han sido asociadas también con rituales para la petición de lluvia y corresponden a una tradición cultural llamada Ñuiñe, que tiene mucha presencia en la región montañosa de Guerrero y Oaxaca, lo que puede evidenciar la pertenencia de San Miguel Ixtapan a una tradición cultural de esa región.

Al frente de este recinto se encuentra una escalinata que da acceso a un patio rectangular que se encuentra colindante con el panteón de San Miguel Ixtapan. Este patio se encuentra hundido casi cuatro metros por debajo del nivel del recinto y representa el acceso por el que llegaban los sacerdotes a realizar las ceremonias a los dioses que se custodiaban en el recinto; a diferencia de la gran calzada, este patio hundido representa un acceso más restringido para un menor número de gente de lo que se entiende que este espacio era dedicado a ceremonias de carácter más privado.

Entre los hallazgos arqueológicos se encuentran numerosos entierros mediante los que se pudieron conocer las costumbres funerarias de los habitantes del sitio, por lo que se sabe que los personajes eran enterrados acompañados de objetos de cobre, vasijas y ornamentos elaborados con cristal de roca, materiales procedentes de la cuenca del Río Balsas en el actual Estado de Guerrero.

Vínculos culturales

EL museo de sitio resguarda la colección arqueológica recuperada durante las exploraciones, como piezas relevantes puede observar un grupo de esculturas de brazos cruzados que forman una característica propia de San Miguel Ixtapan. Destaca la ofrenda de collares elaborados en materiales de concha marina, cobre y cristal de roca.

Como parte de los objetos que se recuperaron de la cancha del juego de pelota se encuentran un aro de piedra utilizado como marcador para el juego de pelota y dos discos labrados. En una sección del museo se encuentra todo lo relacionado con la producción artesanal de la sal. Finalmente encontrará la representación de piedra conocida como “La Maqueta”.

En la iglesia de San Miguel Ixtapan podrá observar varias lápidas colocadas en el atrio, objetos que son de procedencia arqueológica y son similares a los que se encontraron durante la exploración de la zona arqueológica.

Cómo llegar

La zona arqueológica de San Miguel Ixtapan se encuentra en el kilómetro 17 de la carretera Tejupilco - Amatepec. Fue construida sobre una meseta que cruza en su lado norte el río “Aquiagua” en cuya margen se encuentran varios veneros de agua salada que se han utilizado durante siglos para la producción de sal por evaporación; actividad que se hace evidente en el nombre Ixtapan.

 

 

Información general

Costo: Entrada libre.
Días de visita: Martes a domingo con horario de 10:00 a 15:00 horas.
Dirección: Carretera Tejupilco - Amatepec km 17, San Miguel Ixtapan, Tejupilco, Estado de México.
Servicios: Museo de sitio, sanitarios, venta de folletos.
Informes: Museo de sitio y Subdirección de Rescate y Conservación (Dentro del Centro Cultural Mexiquense).
Teléfono: 722 214 63 00
Correo electrónico: scsdirconyres@edomex.gob.mx